Los 5 mitos más comunes sobre la aspersión con drones y la verdad detrás de cada uno
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La aspersión con drones ha transformado la agricultura, pero aún persisten creencias que generan desconfianza. Un experto aclara qué es mito y qué es realidad.
La adopción de drones agrícolas en Colombia ha crecido de forma acelerada gracias a su precisión, eficiencia y menor impacto sobre los cultivos. Sin embargo, su implementación también ha venido acompañada de mitos que generan dudas entre productores y técnicos. Para aclarar estas creencias, conversamos con Álvaro Moreno, químico puro con M. Sc. en el área agropecuaria y presidente del Grupo SYS, quien desde su experiencia científica y operativa explica por qué muchos de estos temores no están relacionados con el dron como herramienta, sino con la forma en que se utiliza.
Mito 1: “Los drones queman los cultivos”
Falso.
Los drones no queman cultivos por sí mismos. Al igual que cualquier otro equipo de aplicación agrícola, el riesgo de fitotoxicidad aparece cuando existen errores en la calibración, la dosis, el tamaño de gota o la altura de vuelo. Cuando los parámetros son correctos, la aplicación con drones es segura y altamente precisa.
Mito 2: “La aspersión con drones deja zonas sin cubrir”
Falso.
Las fallas de cobertura no son un problema del dron, sino de una mala planificación del vuelo. Un mapeo incorrecto o una ejecución deficiente puede generar espacios sin aplicación, algo que también ocurre con equipos terrestres o avionetas. Con una planificación adecuada, la cobertura es homogénea.
Mito 3: “Con los drones se pierde mucho producto por el viento”
Falso.
El viento afecta cualquier método de aspersión. Por eso, las buenas prácticas agrícolas recomiendan aplicar en condiciones climáticas favorables, como en las primeras horas de la mañana o al final de la tarde. Asperjar con viento no es una falla del dron, sino una mala decisión operativa.
Mito 4: “La aspersión con drones es demasiado costosa”
Falso.
La percepción de alto costo suele estar asociada a la rapidez de la operación. Con drones se pueden cubrir grandes extensiones en pocos días, mientras que con métodos manuales el mismo trabajo puede tardar semanas. Cuando se analiza el costo por hectárea y la oportunidad del control, el dron resulta altamente competitivo.
Mito 5: “Los drones van a reemplazar a los trabajadores del campo”
Falso.
La tecnología no elimina empleos, los transforma. Ante la escasez de mano de obra agrícola, los drones permiten que los trabajadores se capaciten y accedan a roles más técnicos y especializados. La aspersión con drones impulsa una agricultura más moderna, segura y sostenible.
La aspersión con drones no es una amenaza para el campo, sino una evolución natural de la agricultura moderna. Cuando se utiliza con criterio técnico, buenas prácticas y personal capacitado, se convierte en una herramienta confiable, eficiente y amigable con el cultivo. Desmitificar su uso es clave para seguir avanzando hacia un agro más productivo y tecnificado.
En Grupo SYS acompañamos a productores, pilotos y empresas en la adopción responsable de drones agrícolas.
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